A la hora de escribir esto faltan pocas horas para la asunción de DonalcitoTrump como 45° presidente de mlos EE UU. Veremos si en su discurso de asunción habla un poco sobre el tema económico.
Trump ha tenido, en líneas generales, pocas definiciones durante su campaña electoral, pero en el tema económico ha sido donde se ha definido más que en otros temas, aunque en general la política y la economía están siempre muy interrelacionadas. Por ejemplo, cuando habla expulsar mexicanos del país, en un momento en que la economía del país está en pleno empleo, esto puede disminuir la oferta de empleo y subir los salarios, y después, los precios. Cuando Trump amenaza a las empresas que inviertan afuera, (e incluso habló de premiar a las que ya invirtieron afuera y ahora cierren plantas en el extranjero para abrirlas en EE UU), esto puede ocasionar un aumento de los precios, pues los salarios en los EE UU son más alevados que en México.
En esta entrada vamos a analizar otros temas:
En otros momentos hemos analizado como la política de castigo a las empresas estadounidenses que inviertan en el país pueden elevar los salarios y la inflación en los Estados Unidos. También hemos dicho que la expulsión de mexicanos y la construcción del muro entre ambos países puede aumentar este efecto. Lo más probable es que los más pobres paguen con la pérdida del poder adquisitivo este tipo de políticas inflacionarias, populistas al estilo latinoamericano.
Para acabar con la inflación hay que provocar una recesión subiendo los tipos de interés y drenanado las plazas financieras de dólares. Ambas medidas quitán dinero a la gente de sus billeteras, la gente consume menos, el ahorro disminuye incluso más rápido que el consumo, con ello disminuye la inversión (¿quién invierte en un país donde cierran fábricas y comercios por falta de ventas, y las empresas que sobreviven, despiden algunos trabajadores?).
Pero quién controla la política monetaria no es el gobierno estadounidense, sino la Reserva Federal (la Fed) capitaneada por Janet Yellen (cuyo mandato finaliza el próximo mes de enero de 2018). La Fed goza de una independencia política total, pues sus miembros directivos son economistas profesionales de alto prestigio. Aunque Yellen está considerada como una paloma por su mayor preocupación en el empleo que en la inflación, no dejará que la inflación se demande mucho sin subir los tipos de interés. De hecho, tiene menos efectos negativos ir subiendo los tipos de interés poco a poco que no demorar la subida varios meses, pues la subida de los tipos sería más grande y con efectos más bruscos. Subiendo los intereses de a poco se consigue que los efectos sean más paulatinos. Lo más probable es que la Fed suba los tipos de cuartillo en cuartillo.
El 17-12-2015 la Fed subió los tipos de interés en un cuartillo (la primera subida desde junio de 2016). La etapa de la expansión cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) ya había terminado en 2014, pero el mercado por sí mismo no subía los tipos de interés hasta que lo hizo la Fed. Se fijó una horquilla de tipos de interés entre en 0,25 y el 0,50%, cuando la anterior estaba entre el 0 y el 0,25% desde principios de 2009.
En la imagen se puede ver como a partir de mediados de 2004 se suben los tipos de interés hasta superar el 5% como medida para intentar controlar la burbuja inmobiliaria y financiera que se vivió hasta 2008. sin embargo, los precios en 2015 estuvieron en un nivel muy bajo: en los primeros cinco meses del año, la inflación mensual fue negativa (el nivel más bajo fue -0,2% registrado en abril) y en los siete meses siguientes estuvo siempre en valores positivos, pero el más alto fue el valor de diciembre con el 0,73% (ver este cuadro en inglés). Varios economistas, entre ellos el Premio Nobel Paul Krugman, criticaron esta medida (aunque no con mucha dureza) por ser demasiado temprana. Criticaban que la inflación sigue estando muy lejos del 2% marcado como objetivo por la propia Fed. Sin embargo, había una disparidad muy clara de opiniones entre los economistas: de 111 economistas entrevistados, tan solo 54 esperaban la medida para la reunión de noviembre, y los 57 restantes esperaban que se atrasara hasta marzo.
Un año después la Fed volvió a subir los tipos de interés. El 15 de diciembre de 2016 los subió a una banda de entre el 0,50 y el 0,75%. Sin embargo, se cree que la Fed los subirá varias veces en 2017, aunque eso dependerá de si Trump lleva a cabo con más fuerza o no su plan económico.
¿Qué supone la subida de los tipos de interés? Arriba hemos dicho (está resaltado en negrita) que "Para acabar con la inflación hay que provocar una recesión subiendo los tipos de interés y drenanado las plazas financieras de dólares". Y más abajo escribí: "Pero quién controla la política monetaria no es el gobierno estadounidense, sino la Reserva Federal (la Fed) capitaneada por Janet Yellen". Si todos los gobiernos dejasen flotar sus monedas (esto es, dejarlas en manos de los mercados de cambios), el valor de cada moneda representaría la fortaleza de la economía del país respectivo.
¿Qué efectos tiene sobre la economía la subida de los tipos de interés? A los economistas siempre nos han explicado durante nuestros estudios que los tipos de interés se determinan en los mercados financieros, en el juego entre la oferta de ahorros (los que compran activos inancieros) y la demanda de ahorros (los que venden activos financieros). Aunque también afectan otros elementos, como la inflación (es lo que se llama diferencia entre los tipos de interés nominales y los tipos de interés reales. Pero la última crisis económico-financiera ha demostrado que los tipos de interés se determinan en las oficinas de los bancos centrales, no en la bolsa.
Un ejemplo histórico muy interesante es el contenido en este enlace. Resumiendo mucho, los dos primeros años de gobierno Jimmy Carter (1977/1981) fueron muy buenos, pero en 1979, justo en la mitad del mandato del Carter, se desencadenó la segunda ola de aumento del precio del petróleo por la subida de Jomeini al poder en Irán. Entonces EE UU era un país muy dependiente del petróleo importado, y se desencadenó una inflación general más el estancamiento económico. Hasta entonces, la Fed llevaba una política monetaria bastante flexible (se adaptaba a los tiempos económicos en vez de tratar de orientar el mercado financiero hacia un lugar u otro), pero hizo crecer la inflación (5,8% en 1976 y 7,7% en 1978). Esa inflación más alta, era entonces apoyada por el paradigma keynesiano en el que la inflación no debía ser uno de los objetivos principales de la economía (versión "paloma" frente a la visión "halcón" en la que prima la lucha contra la inflación). Pero el nombramiento de Paul Volcker llevó a terminar con la inflación (el 11,3% en 1979 y el 13,5% en 1980) elevando los tipos de interés (del 10% en que estaba cuando asumió el cargo asumió en agosto de 1979 hasta el 13% en 1980) y provocando una recesión. Volcker y Carter tuvieron éxito pero el segundo perdió la siguiente campaña electoral, de la que se benefició su sucesor, Ronald Reagan.
Trump promete un crecimiento de la economía de EE UU del 4% para los próximo cuatro años, un crecimiento casi imposible de conseguir, tanto porque la economía mundial está creciendo a la mitad, como porque si se demanda la inflación, la Fed, al menos durante el año de mandato que queda de mandato de Janet Yellen, subirá los tipos de interés.
Las distintas políticas sectoriales están muy relacionadas entre ellas. Hasta ahora hemos hablado de la política cambiaria (el tipo de cambio del dólar con respecto a otras monedas) y la política monetaria (el tipo de interés), y ahora vamos a hablar de la tercera pata de esta mesa: la política fiscal. El gobierno de EE UU actualmente tiene déficit fiscal y padece de una deuda pública, que si bien no es preocupante, impide políticas fiscales expansivas (aumento de los gastos y reducción de los ingresos del Estado). El aumento de los gastos del Estado estimula la demanda y tiende, en tiempos de auge económico, a crear inflación. Con el desempleo muy bajo, por debajo del 5%, el estímulo de la demanda conduce a un aumento de la inflación. Esta es una política equivocada. Como dijo Keynes: en tiempos de bonanza es cuando hay que hacer recortes, y en tiempos de crisis es cuando hay que expandir el gasto público. La política aplicada en España (bajo las imposiciones de Merkel) es justamente la contraria: recortes del gasto público y aumentos de los impuestos durante las recesiones, y lo contrario durante las etapas álgidas del ciclo económico. EE UU ya no está en una recesión, por esto una política fiscal expansiva con un déficit público relativamente alto y una deuda pública alta es un camino al suicidio.
La subida de los tipos de interés, según la experiencia conocida, atrae capitales extranjeros, lo que sube el tipo de cambio. El dólar sube, lo que colabora al aumento de los precios y, fuerza a la Fed a subir de nuevo los tipos de interés, con lo aumenta más la recesión económica.
Si hubiera ganado Hillary Clinton y, de ser presidenta, hubiera seguido las políticas de Barack Obama, el ratio de la deuda pública hubiera aumentado un 10% en la próxima década. Es posible que si Trump gana la reeleción y gobierna 8 años, a esos 10 años habría que añadir entre un 10% y un 20% adicional. Trump dice que no quiere recortar los gastos sociales como Medicare y la Seguridad Social, pero si quiere subir los gastos militares y las inversiones públicas al tiempo que reduce los ingresos estatales, tendrá que recortar otros gastos público o mandar al país a la quiebra económica.
Por último, aumentar el crecimiento económico al 4% significa doblar el crecimiento de la inflación de los últimos 15 años. Para subir el crecimiento económico a largo plazo hay que aumentar la productividad, y desde hace 40 años, no han habido aumentos de la productividad importantes. Internet y la informática no ha aumentado la productividad tanto como antes ingenuamente se creía.
En otros momentos hemos analizado como la política de castigo a las empresas estadounidenses que inviertan en el país pueden elevar los salarios y la inflación en los Estados Unidos. También hemos dicho que la expulsión de mexicanos y la construcción del muro entre ambos países puede aumentar este efecto. Lo más probable es que los más pobres paguen con la pérdida del poder adquisitivo este tipo de políticas inflacionarias, populistas al estilo latinoamericano.
Para acabar con la inflación hay que provocar una recesión subiendo los tipos de interés y drenanado las plazas financieras de dólares. Ambas medidas quitán dinero a la gente de sus billeteras, la gente consume menos, el ahorro disminuye incluso más rápido que el consumo, con ello disminuye la inversión (¿quién invierte en un país donde cierran fábricas y comercios por falta de ventas, y las empresas que sobreviven, despiden algunos trabajadores?).
Pero quién controla la política monetaria no es el gobierno estadounidense, sino la Reserva Federal (la Fed) capitaneada por Janet Yellen (cuyo mandato finaliza el próximo mes de enero de 2018). La Fed goza de una independencia política total, pues sus miembros directivos son economistas profesionales de alto prestigio. Aunque Yellen está considerada como una paloma por su mayor preocupación en el empleo que en la inflación, no dejará que la inflación se demande mucho sin subir los tipos de interés. De hecho, tiene menos efectos negativos ir subiendo los tipos de interés poco a poco que no demorar la subida varios meses, pues la subida de los tipos sería más grande y con efectos más bruscos. Subiendo los intereses de a poco se consigue que los efectos sean más paulatinos. Lo más probable es que la Fed suba los tipos de cuartillo en cuartillo.
El 17-12-2015 la Fed subió los tipos de interés en un cuartillo (la primera subida desde junio de 2016). La etapa de la expansión cuantitativa (QE por sus siglas en inglés) ya había terminado en 2014, pero el mercado por sí mismo no subía los tipos de interés hasta que lo hizo la Fed. Se fijó una horquilla de tipos de interés entre en 0,25 y el 0,50%, cuando la anterior estaba entre el 0 y el 0,25% desde principios de 2009.
En la imagen se puede ver como a partir de mediados de 2004 se suben los tipos de interés hasta superar el 5% como medida para intentar controlar la burbuja inmobiliaria y financiera que se vivió hasta 2008. sin embargo, los precios en 2015 estuvieron en un nivel muy bajo: en los primeros cinco meses del año, la inflación mensual fue negativa (el nivel más bajo fue -0,2% registrado en abril) y en los siete meses siguientes estuvo siempre en valores positivos, pero el más alto fue el valor de diciembre con el 0,73% (ver este cuadro en inglés). Varios economistas, entre ellos el Premio Nobel Paul Krugman, criticaron esta medida (aunque no con mucha dureza) por ser demasiado temprana. Criticaban que la inflación sigue estando muy lejos del 2% marcado como objetivo por la propia Fed. Sin embargo, había una disparidad muy clara de opiniones entre los economistas: de 111 economistas entrevistados, tan solo 54 esperaban la medida para la reunión de noviembre, y los 57 restantes esperaban que se atrasara hasta marzo.
Un año después la Fed volvió a subir los tipos de interés. El 15 de diciembre de 2016 los subió a una banda de entre el 0,50 y el 0,75%. Sin embargo, se cree que la Fed los subirá varias veces en 2017, aunque eso dependerá de si Trump lleva a cabo con más fuerza o no su plan económico.
¿Qué supone la subida de los tipos de interés? Arriba hemos dicho (está resaltado en negrita) que "Para acabar con la inflación hay que provocar una recesión subiendo los tipos de interés y drenanado las plazas financieras de dólares". Y más abajo escribí: "Pero quién controla la política monetaria no es el gobierno estadounidense, sino la Reserva Federal (la Fed) capitaneada por Janet Yellen". Si todos los gobiernos dejasen flotar sus monedas (esto es, dejarlas en manos de los mercados de cambios), el valor de cada moneda representaría la fortaleza de la economía del país respectivo.
¿Qué efectos tiene sobre la economía la subida de los tipos de interés? A los economistas siempre nos han explicado durante nuestros estudios que los tipos de interés se determinan en los mercados financieros, en el juego entre la oferta de ahorros (los que compran activos inancieros) y la demanda de ahorros (los que venden activos financieros). Aunque también afectan otros elementos, como la inflación (es lo que se llama diferencia entre los tipos de interés nominales y los tipos de interés reales. Pero la última crisis económico-financiera ha demostrado que los tipos de interés se determinan en las oficinas de los bancos centrales, no en la bolsa.
Un ejemplo histórico muy interesante es el contenido en este enlace. Resumiendo mucho, los dos primeros años de gobierno Jimmy Carter (1977/1981) fueron muy buenos, pero en 1979, justo en la mitad del mandato del Carter, se desencadenó la segunda ola de aumento del precio del petróleo por la subida de Jomeini al poder en Irán. Entonces EE UU era un país muy dependiente del petróleo importado, y se desencadenó una inflación general más el estancamiento económico. Hasta entonces, la Fed llevaba una política monetaria bastante flexible (se adaptaba a los tiempos económicos en vez de tratar de orientar el mercado financiero hacia un lugar u otro), pero hizo crecer la inflación (5,8% en 1976 y 7,7% en 1978). Esa inflación más alta, era entonces apoyada por el paradigma keynesiano en el que la inflación no debía ser uno de los objetivos principales de la economía (versión "paloma" frente a la visión "halcón" en la que prima la lucha contra la inflación). Pero el nombramiento de Paul Volcker llevó a terminar con la inflación (el 11,3% en 1979 y el 13,5% en 1980) elevando los tipos de interés (del 10% en que estaba cuando asumió el cargo asumió en agosto de 1979 hasta el 13% en 1980) y provocando una recesión. Volcker y Carter tuvieron éxito pero el segundo perdió la siguiente campaña electoral, de la que se benefició su sucesor, Ronald Reagan.
Trump promete un crecimiento de la economía de EE UU del 4% para los próximo cuatro años, un crecimiento casi imposible de conseguir, tanto porque la economía mundial está creciendo a la mitad, como porque si se demanda la inflación, la Fed, al menos durante el año de mandato que queda de mandato de Janet Yellen, subirá los tipos de interés.
Las distintas políticas sectoriales están muy relacionadas entre ellas. Hasta ahora hemos hablado de la política cambiaria (el tipo de cambio del dólar con respecto a otras monedas) y la política monetaria (el tipo de interés), y ahora vamos a hablar de la tercera pata de esta mesa: la política fiscal. El gobierno de EE UU actualmente tiene déficit fiscal y padece de una deuda pública, que si bien no es preocupante, impide políticas fiscales expansivas (aumento de los gastos y reducción de los ingresos del Estado). El aumento de los gastos del Estado estimula la demanda y tiende, en tiempos de auge económico, a crear inflación. Con el desempleo muy bajo, por debajo del 5%, el estímulo de la demanda conduce a un aumento de la inflación. Esta es una política equivocada. Como dijo Keynes: en tiempos de bonanza es cuando hay que hacer recortes, y en tiempos de crisis es cuando hay que expandir el gasto público. La política aplicada en España (bajo las imposiciones de Merkel) es justamente la contraria: recortes del gasto público y aumentos de los impuestos durante las recesiones, y lo contrario durante las etapas álgidas del ciclo económico. EE UU ya no está en una recesión, por esto una política fiscal expansiva con un déficit público relativamente alto y una deuda pública alta es un camino al suicidio.
La subida de los tipos de interés, según la experiencia conocida, atrae capitales extranjeros, lo que sube el tipo de cambio. El dólar sube, lo que colabora al aumento de los precios y, fuerza a la Fed a subir de nuevo los tipos de interés, con lo aumenta más la recesión económica.
Si hubiera ganado Hillary Clinton y, de ser presidenta, hubiera seguido las políticas de Barack Obama, el ratio de la deuda pública hubiera aumentado un 10% en la próxima década. Es posible que si Trump gana la reeleción y gobierna 8 años, a esos 10 años habría que añadir entre un 10% y un 20% adicional. Trump dice que no quiere recortar los gastos sociales como Medicare y la Seguridad Social, pero si quiere subir los gastos militares y las inversiones públicas al tiempo que reduce los ingresos estatales, tendrá que recortar otros gastos público o mandar al país a la quiebra económica.
Por último, aumentar el crecimiento económico al 4% significa doblar el crecimiento de la inflación de los últimos 15 años. Para subir el crecimiento económico a largo plazo hay que aumentar la productividad, y desde hace 40 años, no han habido aumentos de la productividad importantes. Internet y la informática no ha aumentado la productividad tanto como antes ingenuamente se creía.

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