El mero hecho de que haya llegado a la Casa Blanca un tipo que afirma que los mexicanos están arruinando el empleo de su país no significa que esta afirmación sea cierta. Más bien es una mentira. La realidad es que el número de personas que cruzan la frontera entre EE UU y México va disminuyendo desde hace 15 años.
También es falso que Obama haya sido un presidente tolerante con la inmigración. Muy al contrario, una de las causas del descenso de migrantes es que se han reforzado las medidas de vigilancia de la frontera. Entre 2008 y 2012, apenas 819.000 personas cruzaron la frontera, en comparación con 1,9 millones entre 2003 y 2007. Ambos períodos son de 5 años cada uno. La diferencia es 1.081.000 inmigrantes menos, un 56,9% menos. Y si eso ha sido así, han habido otros factores que desaniman la migración, como la mejora del nivel de vida en México.
Trump ha insistido que México envía delincuentes y violadores a EE UU. Pero la verdad es que los dos tercios de los innovadores y emprendedores de los EE UU no nacieron en ese país sino en el extranjero. Y es lógico: una buena parte de los emigrantes buscan prosperar en el país vecino, no trabajar recogiendo lechugas o sirviendo copas.
Cada año que pasa menos latinos emigran a EEUU, pero son más los que vuelven a casa. Un estudio de 2015 del Pew Research Center afirma que entre 2010 y 2014 el saldo migratorio neto fue de unos 140.000 negativos. Otro estudio afirma que entre 2009 y 2014, un millón de mexicanos volvieron a casa mientras que la cifra de entrada fue de 860.000, una diferencia de 140.000.
En concreto, las cifras reales son: la migración neta (entradas menos salidas) fueron entre 1995 y 2000 de 2.270.000; entre 2005 y 2010 fue de -20.000; y entre 2009 y 2014 fue de -140.000. Como se puede ver, los períodos no son correlativos (falta 2001 a 2004) y los años 2009 y 2010 aparecen en dos períodos distintos.
Además, pese a que en el pasado reciente los mexicanos eran la nación que más migrantes enviaba a EE UU, los cierto es que en los últimos años han sido desbancados de este puesto de dudoso honor por los chinos, a quienes la construcción del muro les afecta menos que la evolución del mercado del mineral de hierro. Dicho en corto, la entrada de inmigrantes asiáticos en EEUU supera a la de los latinos. Esto ocurre al menos desde 2010. En este año, alrededor de 430.000 personas procedentes del este de Asia llegaron a EE UU, una cifra que supone el 36% del total de la inmigración registrada en el país ese año, cinco puntos por encima de los ciudadanos de América Latina que cruzaron las fronteras de su vecino del norte (370.000, el 31%). En la actualidad, en EE UU residen 18.205.898 de asiáticos, lo que constituye el 5,8% del total de la población. Pese a su aumento, todavía no alcanzan a los 52 millones de hispanos (16,7%) o a los 38,3 millones de afroamericanos (12,3%).
Sin embargo, hay una enorme diferencia entre la inmigración latina y la asiática: la preparación. Seis de cada 10 asiáticos de entre 25 y 64 años posee una licenciatura y el 65% ha acudido a la Universidad, un porcentaje que contrasta con el de los afroamericanos (38%) o el de los hispanos (16%). Su alta cualificación académica, además, supera la media total de EE UU. El 49% de los asiáticos tiene un título académico, frente al 28% del resto de los ciudadanos estadounidenses.
Sus ingresos, unos 66.000 dólares anuales, también están por encima de los del resto de la población de EE UU (49.800 dólares), de acuerdo con el estudio de Pew.
En este contexto político y social, los estadounidenses van a pagar varios miles de millones de dólares para construir un muro que servirá... no se sabe muy bien para qué.
Trump ha insistido que México envía delincuentes y violadores a EE UU. Pero la verdad es que los dos tercios de los innovadores y emprendedores de los EE UU no nacieron en ese país sino en el extranjero. Y es lógico: una buena parte de los emigrantes buscan prosperar en el país vecino, no trabajar recogiendo lechugas o sirviendo copas.
Cada año que pasa menos latinos emigran a EEUU, pero son más los que vuelven a casa. Un estudio de 2015 del Pew Research Center afirma que entre 2010 y 2014 el saldo migratorio neto fue de unos 140.000 negativos. Otro estudio afirma que entre 2009 y 2014, un millón de mexicanos volvieron a casa mientras que la cifra de entrada fue de 860.000, una diferencia de 140.000.
En concreto, las cifras reales son: la migración neta (entradas menos salidas) fueron entre 1995 y 2000 de 2.270.000; entre 2005 y 2010 fue de -20.000; y entre 2009 y 2014 fue de -140.000. Como se puede ver, los períodos no son correlativos (falta 2001 a 2004) y los años 2009 y 2010 aparecen en dos períodos distintos.
Además, pese a que en el pasado reciente los mexicanos eran la nación que más migrantes enviaba a EE UU, los cierto es que en los últimos años han sido desbancados de este puesto de dudoso honor por los chinos, a quienes la construcción del muro les afecta menos que la evolución del mercado del mineral de hierro. Dicho en corto, la entrada de inmigrantes asiáticos en EEUU supera a la de los latinos. Esto ocurre al menos desde 2010. En este año, alrededor de 430.000 personas procedentes del este de Asia llegaron a EE UU, una cifra que supone el 36% del total de la inmigración registrada en el país ese año, cinco puntos por encima de los ciudadanos de América Latina que cruzaron las fronteras de su vecino del norte (370.000, el 31%). En la actualidad, en EE UU residen 18.205.898 de asiáticos, lo que constituye el 5,8% del total de la población. Pese a su aumento, todavía no alcanzan a los 52 millones de hispanos (16,7%) o a los 38,3 millones de afroamericanos (12,3%).
Sin embargo, hay una enorme diferencia entre la inmigración latina y la asiática: la preparación. Seis de cada 10 asiáticos de entre 25 y 64 años posee una licenciatura y el 65% ha acudido a la Universidad, un porcentaje que contrasta con el de los afroamericanos (38%) o el de los hispanos (16%). Su alta cualificación académica, además, supera la media total de EE UU. El 49% de los asiáticos tiene un título académico, frente al 28% del resto de los ciudadanos estadounidenses.
Sus ingresos, unos 66.000 dólares anuales, también están por encima de los del resto de la población de EE UU (49.800 dólares), de acuerdo con el estudio de Pew.
En este contexto político y social, los estadounidenses van a pagar varios miles de millones de dólares para construir un muro que servirá... no se sabe muy bien para qué.
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