miércoles, 15 de febrero de 2017

Putin y Trump

Hace varios días que no posteo nada por aquí porque estaba un poco desconcertado a causa del lío que se ha armado en la relación entre Trump y Putin. Parecía que los temas más polémicos de estos primeros cien días eran el del muro entre México y Estados Unidos, y el tema de la inmigración de países musulmanes.

Pero ahora ha surgido un tema que es mucho más importante que esos dos y que concierne a la seguridad nacional del país.

Ya sabemos que Putin mandó piratear los correos de Hillary Clinton y del Partido Demócrata. Además, durante la campaña electoral, Trump incitó  Putin a piratear los correos de Hillary.

Ahora las noticias van mucho más allá: el que fue (ya ha dimitido) Consejero de Seguridad de Donald Trump, el general retirado Michael Flynn, mantuvo conversaciones en diciembre con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, es decir, semanas antes de la investidura.

Ahora mismo todos los ojos están puestos en Flynn, pues hasta se dice que realizó una mala gestión cuando estaba al frente de la DIA, Agencia de Inteligencia de la Defensa.

El lunes de esta semana, día 13-02, dimitió por mentir sobre dichas conversaciones con el embajador ruso, conversaciones no autoriza-das. El FBI investigó a Flynn en los primeros días de la presidencia de EE UU. En su carta de dimisión, Flynn reconoció que mantuvo muchas conversaciones telefónicas con el diplomático ruso y que dio información insuficiente al entonces vicepresidente electo Mike Pence. Este último, en base a la información que le había dado el primero, aseguró ante la prensa que Flynn no había discutido con el embajador ruso las sanciones contra Rusia que Barack Obama estaba discutiendo con su equipo en ese momento. Al parecer, Flynn le aseguró a Kislyak que después de la asunción de Trump como presidente, este anularía las sanciones a Rusia. Flynn reconoció después que pudio haber tratado el tema con Kislyak.

Este episodio anima las sospechas de una confabulación entre Trump y Putin con no se sabe muy bien qué propósito. La otra opción, que Trump sea un rehén de Putin por algún escándalo sexual, y por ende su marioneta, quizá sea peor.

Pero el aspecto más importante de toda esta historia que parece una novela de ciencia-ficción es qué sabía Trump de antemano de todo esto. Es más, cabe la sospecha bastante razonable de que Flynn no actuó por cuenta propia, sino por orden de Trump.

Además, El Mundo asegura que durante todo 2016 varios asesores del entonces candidato a la presidencia Donald Trump estuvieron en contacto permanente con el espionaje ruso. Según este medio, los servicios secretos estadounidenses tienen las transcripciones de los contactos de los asesores de Trump con los servicios de inteligencia rusos. En particular, dos personas aparecen citadas en las informaciones: el ex consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, y el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort. Ambos han tenido que dimitir de sus puestos por sus relaciones con Moscú. Manafort lo hizo en agosto, y Flynn el lunes por la noche.

The New York Times puntualizó, sin embargo, que muchos de los colaboradores de Trump tienen negocios en Rusia y Ucrania y que es habitual que empresarios entren en contacto con agentes de la Inteligencia que a veces trabajan de encubierto en esos países.

El último tema en relación con las relaciones entre Rusia y EE UU es el lanzamiento de un misil ruso de crucero.

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