viernes, 3 de febrero de 2017

El muro otra vez

El presidente de los EE UU no tiene por sí mismo mucho poder, a pesar de ser considerado el hombre más poderoso del mundo. Depende mucho de las dos cámaras, del poder judicial y de la Reserva Federal. A la última no la puede controlar, al menos no de momento (puede que con el paso del tiempo pueda nombrar a varios miembros).

Trump está por controlar la Corte Suprema. También controla las dos cámaras legislativas, ¿o no?

Acabo de ver en CNN a un líder republicano latino (habla muy bien español), que además fue el presidente del Partido Republicano en Florida.

Cuando el periodista de la CNN en español le preguntó por su opinión sobre la construcción del muro, aseguró que el partido republicano no va a permitir que Trump se gaste unos 15.000 millones de dólares en dicha construcción y margine otras necesidades más perentorias.

Parece claro que Trump no controla el partido, y que muchos republicanos en cargos importantes no están por dejarle que malgaste el dinero de los contribuyentes en tan solo un proyecto.

Durante la campaña electoral Trump se hizo muy popular, y creo que lo hizo en contra de la mayoría de los líderes republicanos. Se vieron obligados a dejarle hacer porque ya era muy popular y arrasó en todas las primarias, dejando una y otra vez a sus opositores dentro del partido en la cuneta. Pero eso no significa que Trump domine el partido. Trump ganó todas las primarias una a una, pero las medidas que propuso son contrarias a las del Partido Republicano. Hasta hay quien piensa que puede ser destituido, aunque yo no lo creo.

Trump quiere aumentar los gastos, entre ellos la construcción del muro (que no podrá cobrar a México), y quiere reducir los ingresos bajando los impuestos a los ricos. También ha prometido en la campaña electoral mejorar las infraestructuras. Si consiguiera todo esto, el déficit público y la deuda federal se dispararía. Si llegara a controlar la Reserva Federal, el último bastión contra la estúpida política económica del presidente, la inflación se dispararía como un cohete a la luna. Si no llega a controlar nunca la Reserva Federal, esta va a subir los intereses. Con ello aumentaría el valor del dólar, las exportaciones estadounidenses se volverían más caras y las importaciones más baratas. Se produciría una recesión.

A Trump todo esto le importa un carajo, pero a los diputados y senadores republicanos no. Si cualquiera de las dos alternativas llegara a pasar (inflación o subida de intereses + recesión), las posibilidades republicanas de ganar en 2020 se esfumarían y le servirían la victoria en bandeja de plata al partido demócrata.

Pero hay muchos inconvenientes. En el Partido Republicano, a diferencia del PP en España, hay auténtica democracia partidista. Cualquiera que forme parte del partido y consiga unos cuantos apoyos puede presentarse. Esto incluye a Trump en 2020. Y Trump puede ganar otra vez.

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