sábado, 12 de noviembre de 2016

Trump y Clinton

Vozpopuli publica un artículo de opinión llamado El verdadero motivo por el que Trump ha ganado (e). Seguro que en todo el mundo se han publicado miles de artículos similares, unos mejor escritos que otros, esgrimiendo los mismos argumentos.

Recuerdo que en El País, muy equivocadamente, se decía en un artículo algo así como que "Hillary Clinton había arrastrado consigo, no solo sus propios errores, sino también todos los errores de Barack Obama". Siendo esta opinión del diario un poco alicorta, hay coincidencia en algo con la de este artículo que estoy comentando: los ocho años de Obama, sgún la mayoría de los americanos, han sido malos. ¿Qué pensarían si vivieran en España con el 20% de paro en vez del 5%?

Lo que quiero señalar es la novedad de Donald Trump. Obama se enfrentó en las primarias de su partido a candidatos como él, del establishment, incluida la ahora derrotada Hillary Clinton. En las dos elecciones que ganó se enfrentó a candidatos como él, viejos políticos curtidos en Washington. Donald Trump se enfrentó a 16 candidatos del establishment de su propio partido, entre los que se encontraban Jebb Bush, Ted Cruz, Marco Rubio,Rand Paul, John Kasich, Carly Fiorina y Chris Christie.

Por el contrario, Hillary Clinton es una candidata del sistema. Primera Dama de los EE UU, senadora, Secretaria de Estado, Hillary representa como casi nadie en el país a la burocracia de Washington. Tanto es así que durante la campaña eñectoral ha intentado despegarse de esta imagen hablando de sus padres, que pertenecieron a otro mundo, al EE UU que podríamos llamar en español de provincias. Su padre, Hugh Ellsworth Rodham, era hijo de inmigrantes galeses e ingleses, y cuando Hillary tenía tres años, se trasladaron a Park Ridge (37.480 personas en 2010), Illinois.

Pero pocos analistas destacan que Hillary Clinton ha tenido que enfrentarse dos candidatos que no provenían del establishment: primero en las primarias contra Bernie Sanders, y después en las presidenciales contra Donald Trump.

Sanders dijo en la campaña de las primarias cosas de tan sentido común como esta: ""No creo que los hombres y mujeres que defendieron la democracia americana lucharan para terminar en un sistema donde los multimillonarios fueran dueños del proceso político". Y es que, aparte de bastante buena recuperación económica de EE UU (sobre todo si la comparamos con Europa), la desigualdad de ingresos ha crecido con la crisis.

Bernie se esforzó desde el principio en no parecerse a los miembros de la "Corte monárquica" de Washington y prefirió financiarse a través de miles de pequeñas donaciones. Los jóvenes urbanitas que habían creado el movimiento Occupy Wall Street, ahora se ilusionaban con tener un presidente que los representara.

En resumen, Hillary Clinton se enfrentó dos veces a un candidato populista, primero a Bernie Sanders, y después a Donald Trump. Al primero pudo derrotar pero no con mucha holgura; al segundo no.

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