domingo, 27 de noviembre de 2016

Trump y el Senado

En vox(dot)com hay un artículo con fecha 18-11-16 denominado "The US Senate will determine whether President Trump succeeds or fails" que habla de los obstruccionistas (filibusters) del Senado. Hago un breve resumen (muy breve), ya que el artículo es bastante largo.

El Partido Republicano ganó la presidencia y ambas cámaras legislativas y, de ello podemos deducir que Trump podrá hacer todo lo que se le ocurra. Pero puede haber un problema: el Senado.

Aunque el Partido Republicano tiene 52 de los cien senadores, en alguna ocasión tres o más senadores le pueden no votar alguna ley a Trump.

En primer lugar, la Cámara Alta tiene un mandato de seis años, lo cual la aísla un poco de los problemas de corto plazo.

En segundo lugar, muchos senadores de ambos partidos tienen su propio punto de vista sobre la política y no se ven a sí mismos como mercenarios de infantería.

Además Donald Trump se ha granjeado varios enemigos en el Senado: 11 de los 52 senadores republicanos rechazaron apoyarle durante la campaña, según David Graham.

La gran mayoría de los proyectos de ley y los nombramientos de jueces de la Corte Suprema requieren 60 votos para ser aprobados, lo que significa que al menos 8 senadores demócratas y todos los senadores republicanos deben votar afirmativamente las propuestas del presidente electo.

Pero incluso para la aprobación de un proyecto de ley normal hacen falta 50 votos a favor (en caso de empate 50-50, desempata el vicepresidente Mike Pence). Si los senadores republicanos permanecen unidos, tan solo serán necesarios tres senadores republicanos obstruccionistas para tumbar una ley trumpista.

Lo dejo aquí.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Plan de obras públicas

El 19 de noviembre Paul Krugman, premio nobel de economía, analiza en una entrada en su blog en el New York Times titulada Infrastructure Build or Privatization Scam? el plan de obras públicas de Trump.
El plan de infraestructuras de Trump se basa en tres principios:

  1. El futuro gobierno trumpista no se endeudará para afrontar el pago de estas obras, sino que las empresas que las realicen cobrarán peajes. Esto de cobrar peajes hasta lo tiene asumido el propio Krugman como algo necesario.

  2. Frente a esto, Krugman asegura que, de momento, el gobierno federal se ahorrará gastos y, por lo tanto, no aumentará el déficit y la deuda pública, pero tambipen perderá los ingresos de cobrar él mismo los peajes. Lo comido por lo servido.
  3. ¿Que pasa con las inversiones que no producen una corriente de ingresos, como la inversión en alcantarillas? ¿Se harán, no se harán?
  4. Este punto no lo entiendo del todo: ¿Cuanto de la inversión así financiada sería realmente una inversión que habría tenido lugar de todos modos? Parece que Krugman quiere decir, al menos así lo entiendo yo, que las inversiones se hubieran realizado de todos modos si el método de financiación hubiera sido el clásico, el del gobierno que financia las inversiones. De este modo Krugman asegura que este plan es una estrategia de privatización de las obras públicas.
El artículo de Krugman contiene un enlace a un documento online de word donde se compara los planes de infraestructuras de Clinton y Trump.

Aparte del artículo de Paul Krugman, El País, en un artículo titulado El plan económico de Trump en cinco claves, dedica el segundo apartado a la inversión en obras públicas. Después de afirmar que el plan generará empleo (también añade que va a generar crecimiento y aumentar la productividad, pero lo del crecimiento está por ver, porque la política proteccionista de Trump, si la lleva muy lejos, puede aumentar la inflación y, a la larga, reducir el crecimiento y hasta aumentar el desempleo; lo del aumento de la productividad va para largo, porque un plan de obras lleva años de estudio y realización), el artículo asegura que Trump tratará de movilizar hasta 1 billón de dólares. La American Society of Civil Engineers calcula que se necesitan 3,6 billones de dólares. Pero lo mejor del artículo es que Trump no detalla que hará si el sector privado se niega a financiar tan inmenso plan. ¿Tendrá Trump un plan B?

Yo no puedo dejar esta entrada en mi blog sin añadir...

INCOMPLETO


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lunes, 14 de noviembre de 2016

Trump abofetea a Europa

Trump abofetea a Europa, este es el título un tanto exagerado de un artículo de opinión de El Español (e). No voy a copiar lo que dice el artículo, tan solo añadir mi opinión.

En realidad quién abofetea a Europa no es Trump, sino sus seguidores europeos, el británico Nigel Farage, uno de los líderes del Brexit; la francesa Marine Le Pen, lideresa del Frente Nacional de ese país; el presidente del Partido de la Libertad de Holanda, Geert Wilders; el conservador y nacionalista primer ministro húngaro Viktor Orban, pero también del austríaco Norbert Hofer, líder ultraderechista que posiblemente sea el próximo presidente de Austria,  y el ex primer ministro polaco Viktor, que es el verdadero líder del país, todos esos además de algunos más que no nombra el artículo, como la AfD alemán, o como el griego Amanecer Dorado.

Los líderes europeos, tras el Brexit, se unieron enseguida como una piña contra la petición británica de salida de la UE. Pero ahora están divididos, muy divididos, y a casi una semana de la victoria de Trump, muchos líderes europeos aún no se han pronunciado.

Deportaciones de inmigrantes

No entiendo absolutamente nada de derecho internacional, pero creo que para expulsar o deportar a una persona de un país a otro es necesario que haya un acuerdo entre ambos países para que la deportación sea legal. Si el país de recepción se niega, no puede haber deportación.

Si esto fuera cierto, si México se niega a recibir indocumentados, Trump no podría deportarlos a México.

He escrito y resaltado la palabra indocumentados porque este es el quid de la cuestión. Si no tienen papeles, ¿como saber si son mexicanos?

Pero la dificultad más grande para llevar esta medida a la práctica es la localización y captura de dos o tres millones de personas. Sin ser un experto en el tema de la seguridad, Trump tendría que contratar a, como mínimo, unos cien mil nuevos policías, lo que supone entrenarlos durante al menos seis meses (me parece un ratio muy bajo 1 policía por cada 30 inmigrantes ilegales a capturar, pues la promesa demoraría mucho en ser cumplida). Esto es un aumento del gasto público muy grande. Y quizá la cifra que propongo sea totalmente insuficiente, ya que los inmigrantes ilegales no se van a dejar capturar facilmente, y especialmente los que no tienen familia en EE UU andarán de un lugar para el otro sin residencia fija con el objetivo de no ser capturados.

Supongamos que estoy equivocado, al menos parcialmente (seguramente es lo más probable) y Trump consigue capturar con facilidad a los indocumentados, pero México se niega a recibirlos. ¿Qué va a hacer Trump? ¿Meterlos en la cárcel? Por supuesto no hay bastantes cárceles para dos o tres millones de personas más.

¿Construirá Trump campos de concentración internamiento? Obviamente, Trump también habría cumplido de este modo su promesa electoral (¿cual de ellas?), pero sin poder darles salida nunca a esta, ¿va EE UU a mantenerlos hasta que se mueran?

Supongamos que Trump solo consigue internar a 1 millón (estoy suponiendo que no consigue deportar a ninguno y que no logra localizar a los tres millones sino a una tercera parte). Supongamos un coste de 5 dólares por prisionero y día. Esto supondría un coste anual de 1.825 millones de dólares al año, lo cual no es nada para el presupuesto del Gobierno Federal.

En la entrevista que concedió a CBS y se emitió el domingo, Trump parecía muy seguro de poder conseguir los tres millones de deportaciones. Yo no lo veo tan fácil.

Primero hay que localizarles y detenerles. Los indocumentados no lo van a poner fácil.

En segundo lugar, hay que hacer averiguaciones sobre la identificación del detenido, en qué país residía o tiene la nacionalidad, y negociar con el país de origen del detenido. Mientras se llega a la extradición, debe ser internado y alimentado en algún lugar.

Los que no se logre extraditar (que yo creo que serán la mayoría) deberán vivir en EE UU internados en un campo.

Por último está el tema de los puestos de trabajo que los indocumentados dejarían libres pero que nadie quiere realizar. Pero lo dejamos aquí.



PD: lo anterior lo he escrito tan solo pensando y llegando a conclusiones sensatas, que me parece que no son exageradas.

Pero después describir lo anterior, me encuentro con este artículo de El Mundo llamado ¿Cuánto costaría la deportación masiva de indocumentados? El plan demoraría 20 años en ser aplicado y unos 10.000 dólares por persona. El coste total sería de 114.000 millones de dólares, pero supongo que se distribuirá en varios años.




Otra actualización más que lo cambia todo. Según la BBC.com la cifra de los 3 millones de inmigrantes con problemas en la justicia serían tan solo 178.000, mientras otros dicen que serían 1,9 millones. Otra fuente asegura que son 820.000, pero aclara que el número incluye a muchos cuyo único delito es haber cruzado ilegalmente la frontera.

Por otra parte, Obama deportó a más de 2 millones de personas.

Trump se retracta

Durante la campaña electoral Trump aseguró que si era elegido presidente, construiría un muro que yo me atrevería a calificar como superbueno. Dijo que el muro sería altos, muy bueno y que evitaría que no entre ningún indocumentado más.

Ahora dice que el muro será en algunos lugares una valla con alambrada 😮

No estoy totalmente seguro, pero creo que durante la campaña aseguró que deportaría a 3 millones de mexicanos. Ahora dice que los va a deportar o a encarcelar. Está claro que no es lo mismo.

¿Exageró durante la campaña y ahora rectifica?

La verdad con este hombre nunca se sabe, porque creo yo que es tan ególatra que piensa que lo último que ha dicho es la verdad, que lo anterior no cuenta. Ni siquiera creo que se percate de que una vez dice una cosa y otra vez la contraria u otra ligeramente diferente.




PD: Según este enlace, Durante la campaña electoral, Trump había llegado a afirmar que deportaría a 11 millones de personas indocumentadas que viven en Estados Unidos.


sábado, 12 de noviembre de 2016

Trump con Chávez y Maduro

Jorge Fontevecchia es el editor y propietario de la Editorial Perfil. Los sábados y domingos publica una columan de opinión en su diario, que para eso es suyo. La de este sábado 12-11-16 se titula Trump I: ¿El ALCA era a favor nuestro? (e).

"El triunfo de Trump puso en evidencia, entre varias otras, una paradoja económicamente cercana para los argentinos. Si tantos norteamericanos consideran que los perjudica el Tratado de Libre Comercio con México, el Nafta, y el frustrado Tratado de Libre Comercio para toda América, el ALCA, era la prolongación del Nafta a los países al sur de México, ¿el ALCA hubiera beneficiado a países como Venezuela, Brasil y Argentina y perjudicado a Estados Unidos?"

En su momento (2005), el opositor más recalcitrantes al ALCA fue Hugo Chávez. Támbién Néstor Kichner y Lula da Silva. El ALCA no se celebró, pero los 24 países a favor firmaron tratados de libre comercio individuales con los EE UU. ¡Paradojas de la vida!

El tema del comercio internacional es más complejo de lo que parece a simple vista. Dice así Jorge:

"... el 40% de las exportaciones de México fuera de Estados Unidos contiene algún componente norteamericano o sea las “maquilladoras” mejicanas también sirven para maquillar exportaciones norteamericanas. También podría ser que Trump estuviera bien informado y sólo hubiera criticado esos tratados como herramienta electoral demagógica".

Veremos en otra entrada cuantos puestos de trabajo se han creado en México y cuantos se han destruido en los Estados Unidos.

Trump y el gasto procíclico

El diario español online Vozpopuli la ha vuelto a clavar con este artículo titulado ¿Más riesgos políticos que económicos con Trump? Los gestores opinan (e), sobre todo en un tema económico que es bastante fácil de entender. El artículo dice:

“Podríamos ver políticas de gasto público procíclicas por primera vez desde Reagan, lo que socavaría profundamente los mercados de renta fija”.

La política del FMI siempre han sido procíclicas. Presta dinero a los países con problemas siempre que primero hagan recortes en el gasto público, aumenten los impuestos, especialmente el IVA y otros impuestos indirectos, eliminen subvenciones a los productos básicos, etc. Para comprender mejor esto de la política procíclica, puede ser bueno leer este artículo de El País, Un duro plan de austeridad sacude a la sociedad egipcia (e). También el austericidio impuesto desde Bruselas a algunos países de la UE como España, Portugal y Grecia, han llevado a ahondar más la depresión. Como dijo Keynes (no tengo la cita exacta):

Primera cara de la moneda: En los momentos de expansión de la economía es cuando hay que hacer recortes.

Esta idea es una de las conclusiones que se llega después de un largo análisis, pero lleva como contrapartida la idea opuesta:

Segunda cara de la moneda: En los momentos de recesión de la economía es cuando hay que hacer políticas económicas expansivas.

En España en España se hizo justamente lo contrario: el primer mandato de Aznar (1996-2000) hizo recortes. El 7 de mayo de 1996, dos días después de asumir como presidente, anunció un recorte de 180.000 millones de pesetas, el 19 de septiembre congeló los sueldos de los casi dos millones de funcionarios, y el 28 de septiembre presentó los presupuestos más austeros de los últimos 20 años. Dice wikipedia:

“Con un gasto público que crecería en 1997 por debajo de la inflación prevista, el presupuesto redujo el gasto corriente y la inversión pública (e).

Según el ABC el 28/9/1996 (e), el gasto crece [en 1997] solo el 1,7%, ocho décimas por debajo de la inflación [prevista]. Dice el ABC: Para el conjunto de las administraciones públicas, el déficit será del 3%, con lo que España cumplirá con este objetivo de Maastricht para entrar en la Unión Monetaria. Según el cuadro sinóptico presentado por ese mismo periódico, el déficit público fue del 4,1% en 1992, 7,5% en 1993, 6,2% en 1994, 6,6% en 1995, 4,4% en 1996 (previsión) y del 3% en 1997 (también previsión, obviamente).

¿Cual es la diferencia con los recortes realizados durante los últimos años de Zapatero y durante el mandato de Rajoy: el crecimiento económico. En 1992 el PIB creció un 0,7%, en 1993 decreció un 1,2%, en 1994 creció un 2,1%, en 1995 creció un 2,8% (todos estos años fueron de Felipe González), en 1996 creció un 2,3% y en 1997 creció el 3% (los dos últimos años son previsiones). Resumiendo, para entrar en el euro, el gobierno de Aznar hizo recortes cuando la economía crecía. Crecía poco pero crecía.

Sea el motivo el que fuera, Aznar aplicó la primera cara. Pero Zapatero y Rajoy aplicaron al contrario, la segunda cara. Los resultados fueron buenos: El ABC del 30 de diciembre de 1997 (e) aseguraba: España termina el año con los deberes hechos para poder acceder a la Unión Monetaria el 1 de enero de 1999.” Una inflación del 2%, unos tipos de interés inferiores al 5%, un déficit público inferior al 3% (uno de los requisitos de Maastricht), un alto nivel de paro del 20%.





Cambiando de tema, aunque el artículo habla de Janet Yellen y de la Fed, lo más interesante es la futura relación de EE UU con China. Este país asiático es el mayor poseedor de bonos de Estados Unidos, no solo del gobierno, sino también de bonos corporativos, de empresas privadas.

Hay un dicho que asegura: "Si debes cien mil dólares a un banco tienes un problema; si debes cien millones, el problema lo tiene tu banco."

El problema de Estados Unidos es que debe mucho dinero a China. Pero a diferencia del dicho, esto puede ser un problema para ambas partes.

Si Trump le sube los aranceles a Pekín, en represalia China podría vender masivamente los bonos estadounidenses en su poder. Esto derrumbaría la cotización de los bonos hasta valer prácticamente cero, nada. Los inversores huirían de los bonos, pero también del dólar. La caída del dólar sería tremenda. En esta situación, una política monetaria expansiva solo empeoraría la situación, abaratando más los dólares en relación a otras monedas. El derrumbe del dólar alentaría la inflación al encarecer las importaciones. Esta deporable situación económica obligaría a la Fed a subir los tipos de interés. Esto crearía una recesión económica muy fuerte, probablemente una depresión.

El presidente electo esta semana es un inconsciente. Según CNN: "I would borrow, knowing that if the economy crashed, you could make a deal" (e). "Pediré prestado sabiendo que si la economía entra en recesión, podré llegar a un acuerdo".

¿Con quién va a negociar Trump los acuerdos de la deuda, con China, que hasta ahora ha sido y es el principal prestatario del gobierno estadounidense (pero también de las empresas de ese país)? Y renegociar después de endeudarse, ¿no es un default encubierto? Aunque renegocie con éxito y logre algunas ventajas para el país, ¿quién va a prestarle en el futuro al país  y a sus empresas sabiendo que las condiciones que firmas pueden ser empeoradas con el consiguiente quebranto económico para el inversor?

"The reaction on Wall Street and in Washington was that Trump can't be serious". "La reacción de Wall Street y en Washington es que Trump no puede hablar en serio".

La respuesta hasta ahora de los mercados es que Trump no tiene una gran formación económica, y que su retórica, si bien le ha servido para alcanzar el poder, no le llevara a aplicar sus estrafalarias ideas. Pero yo creo que no conocen a Donald Trump.

La frase siguiente es aún más explicativa de la imagen que tienen los mercados de Trump. "This is the bond market equivalent of 'we're going to build a wall and have Mexico pay for it". "Esto es el equivalente en el mercado de bonos del 'vamos a construir un muro y obligaremos a México a pagarlo."

Sigamos analizando el primer enlace de CNN dinero. Bien es sabido que Trump dice una cosa y la contraria. Primero dijo que eliminaría la deuda de EE UU en ocho años y después se apodó a sí mismo como el "rey de la deuda" (e). Otra contradicción más: criticó a Janet Yellen por mantener bajos los tipos de interés (la retórica habitual del Partido Republicano contra la Fed), que él consideró que era un favor a Obama (e), cuando quiere renegociarlos a la baja. Después dijo que fue mal interpretado pero la aclaración fue casi peor: "First of all, you never have to default because you print the money," he said on CNN's "New Day." Si Donald Trump (en realidad la Fed) imprime dinero a porrillo, la inflación se disparará, lo que también equivale en la práctica a un default. Posiblemente la gente no confíe más en los bonos del gobierno estadounidense durante décadas.

Según CNN Money, Trump tendría la idea de recomprar los bonos basura a mitad precio de lo que cobró el gobierno cuando los emitió. Eso lo hace normalmente las grandes empresas. No es un default porque pagan el precio del mercado, pero lo parece, porque las empresas emiten deuda sin parar para que baje su cotización en la bolsa. Pero si lo hace el gobierno americano la mayoría de la gente lo consideraría un default.

Pero sobre todo, este tipo de marranadas solo se pueden hacer si la gente no se entera. Si es de conocimiento público, nadie va a tirar su dinero por la ventana comprando bonos sabiendo que el gobierno te querrá pagar la mitad un año después. El mismo hecho de que estemos hablando de ellos anula la jugarreta. Además, da una imagen real y exacta del verdadero Trump. es más, si la gente está alerta, las subastas de bonos pueden quedar desiertas. No solo esta recompra dañaría los intereses de China y Japón, también los de los fondos de pensiones que compran esos bonos. ¿Te imaginas manifestaciones de ancianos en Washington contra Trump? ¿O ancianos en la calle por no poder pagar el alquiler?

En cuarto lugar, el gobierno federal no tiene dinero para recomprar sus bonos. Las empresas que usan esta sucia táctica suelen endeudarse con los bancos para recomprar sus bonos. Los bancos prestan ese dinero sabiendo que la empresa saldrá menos endeudada de la operación. Pero con 19 billones de dólares de deuda, ¿que banco le va a prestar dinero? Solo la Fed puede prestarle ese dinero (imprimiéndolo) pero a costa de causar inflación. Se conseguiría un beneficio doble, pues la inflación reduce los beneficios de los acreedores, pero la inflación perjudicaría a la mitad de la población (pobres y clase media) beneficiando a los más ricos.

Y de momento, Trump no controlará la Fed.

"Trump's recklessness has no limits, even to the point of suggesting Treasury debt restructuring. He's playing with matches in a very arid forest," "La imprudencia de Trump no tiene límites, llegando al punto de sugerir la reestructuración de la deuda del Tesoro. Está jugando con cerillas en un bosque muy árido".

Algunos piensan que Trump puede desencadenar una depresión peor que la de los años 30.


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Trump y Clinton

Vozpopuli publica un artículo de opinión llamado El verdadero motivo por el que Trump ha ganado (e). Seguro que en todo el mundo se han publicado miles de artículos similares, unos mejor escritos que otros, esgrimiendo los mismos argumentos.

Recuerdo que en El País, muy equivocadamente, se decía en un artículo algo así como que "Hillary Clinton había arrastrado consigo, no solo sus propios errores, sino también todos los errores de Barack Obama". Siendo esta opinión del diario un poco alicorta, hay coincidencia en algo con la de este artículo que estoy comentando: los ocho años de Obama, sgún la mayoría de los americanos, han sido malos. ¿Qué pensarían si vivieran en España con el 20% de paro en vez del 5%?

Lo que quiero señalar es la novedad de Donald Trump. Obama se enfrentó en las primarias de su partido a candidatos como él, del establishment, incluida la ahora derrotada Hillary Clinton. En las dos elecciones que ganó se enfrentó a candidatos como él, viejos políticos curtidos en Washington. Donald Trump se enfrentó a 16 candidatos del establishment de su propio partido, entre los que se encontraban Jebb Bush, Ted Cruz, Marco Rubio,Rand Paul, John Kasich, Carly Fiorina y Chris Christie.

Por el contrario, Hillary Clinton es una candidata del sistema. Primera Dama de los EE UU, senadora, Secretaria de Estado, Hillary representa como casi nadie en el país a la burocracia de Washington. Tanto es así que durante la campaña eñectoral ha intentado despegarse de esta imagen hablando de sus padres, que pertenecieron a otro mundo, al EE UU que podríamos llamar en español de provincias. Su padre, Hugh Ellsworth Rodham, era hijo de inmigrantes galeses e ingleses, y cuando Hillary tenía tres años, se trasladaron a Park Ridge (37.480 personas en 2010), Illinois.

Pero pocos analistas destacan que Hillary Clinton ha tenido que enfrentarse dos candidatos que no provenían del establishment: primero en las primarias contra Bernie Sanders, y después en las presidenciales contra Donald Trump.

Sanders dijo en la campaña de las primarias cosas de tan sentido común como esta: ""No creo que los hombres y mujeres que defendieron la democracia americana lucharan para terminar en un sistema donde los multimillonarios fueran dueños del proceso político". Y es que, aparte de bastante buena recuperación económica de EE UU (sobre todo si la comparamos con Europa), la desigualdad de ingresos ha crecido con la crisis.

Bernie se esforzó desde el principio en no parecerse a los miembros de la "Corte monárquica" de Washington y prefirió financiarse a través de miles de pequeñas donaciones. Los jóvenes urbanitas que habían creado el movimiento Occupy Wall Street, ahora se ilusionaban con tener un presidente que los representara.

En resumen, Hillary Clinton se enfrentó dos veces a un candidato populista, primero a Bernie Sanders, y después a Donald Trump. Al primero pudo derrotar pero no con mucha holgura; al segundo no.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Trumpeconomics

El País analiza en una editorial titulada ‘Trumpeconomics’, un salto en el vacío, no cree que Trump aplique a rajatabla su programa económico al 100 por cien.

Hay razones para un optimismo moderado. El proteccionismo enarbolado por el candidato, sus invectivas a la globalización y sus amenazas de aranceles y barreras son ideas de difícil ejecución. Ni es posible desembarazarse de los acuerdos económicos o ambientales firmados por Estados Unidos ni dentro del Partido Republicano existe un acuerdo monolítico sobre esta neurosis proteccionista que aqueja al presidente electo.

Yo no estoy en absoluto de acuerdo con la afirmación con rspecto al Partido Republicano. La victoria de Trum no ha sido la del Partido Republicano, sino la victoria de Trump. Por supuesto, Trump no puede hacer nada sin los legisladores republicanos en ambas cámaras, pero estos no se van a oponer, al menos en los dos primeros años, a un candidato que ha conectado como nadie lo ha hecho antes con su electorado, con el electorado republicano. Oponerse a Trump es oponerse a los enfervorizados fans de Trump. Yo creo que el 45° presidente de los EE UU va a aplicar su programa al 100%. Es más, Trump es capaz de hasta publicar los nombres de aquellos señadores o congresistas con sus direcciones para que sus seguidores les... escrachen. Si, he dicho esa palabra prohibida por la derecha, que los escrachen. Trump está viviendo una luna de miel con sus electore, quienes estan hartos de eso tan ambiguo que llaman el establihment.

Otra más:

Puesto que los intereses de las compañías estadounidenses en el mundo van más allá del fundamentalismo aislacionista del nuevo presidente, es probable que los lobbies actúen para mitigar las aristas más radicales del discurso.

No, my friend, no. Mi opinión es que eso no ocurrirá hasta que el electorado trumpista empiece a desconfiar de él, hasta que no empiecen a decepcionarse, hasta que no se den cuenta de que Trump no es más que un castillo de fuegos artificiales, un globo solo relleno de aires.

Pero al final de este párrafo, parece que El País se da cuenta de algo que no cuadra con la tesis de su editorial, y es la siguiente:

Aunque las amenazas vertidas contra Janet Yellen no auguran nada bueno.

A mí también se me encendió una bombilla roja en la cabeza cuando leí estas amenazas. Veremos que pasa con la Fed.

El País si se da cuenta (cualquier se da cuenta de ello) de que el plan de Trump es totalmente contradictorio. Realizar un ambicioso programa de infraestructuras es totalmente contradictorio con bajar los impuestos. La recaudación va a bajar y los gastos van a aumentar. Si bien es cierto que los gastos en infraestructuras producen, a su vez, unos ciertos ingresos (las empresas constructoras obtienen más contratos, gastan más dinero y aumentan sus pagos por el IVA; las empresas constructoras ganan más y pagan más por el impuesto sobre el beneficio de sociedades, se llame como se llame en EE UU), lo cierto es que esos aumentos no compensan, ni de lejos, el aumento de los gastos públicos. Y a mayor déficit mayor endeudamiento.

De lo poco que conozco sobre el sistema electoral de Estados Unidos, los senadores son elegidos por 6 años y se renuevan por tercios cada dos años, es decir, en estas elecciones solo se ha renovado un tercio. Los otros dos tercios, uno proviene de las elecciones legislativas de 2014, y el otro tercio, de las presidenciales de 2012. Es decir, dos tercios de los senadores no deben su puesto a Donald Trump. Los congresistas se renuevan cada dos años, es decir, si deben todos ellos su puesto a Donald Trump, pues han sido renovados todos ahora, el 8 de noviembre. Yo creo que va a ser difícil que tanto senadores como los congresistas se opongan a Donald Trump.

Seguimos:

Los tipos de interés tendrán que subir (nueva presión sobre la Reserva Federal) y el dólar tenderá a apreciarse.

Sobre lo primero estoy de acuerdo, sobre lo segundo no tanto. Bueno, en realidad, también tengo dudas sobre lo primero.

Los mismos motivos para creer que los legisladores no se opondrán a la nueva legislación trumpista, sumado a las veladas amenazas contra la Reserva Federal, me llevan a creer que la Reserva Federal tardará más en subir los tipos de interés. Si los sube muy pronto, Trump les acusará de provocar una recesión y como Poncio Pilatos, se lavará las manos asegurando que toda la culpa de la recesión es de la Reserva Federal. Y la gente le va a creer.

Conforme la recesión provocada por Trump cause estragos en la economía americana, aumentará la salida de capitales. Si la Fed, como yo creo, no sube los tipos de interés, la fuga de capitales puede aumentar. Lo impensable puede pasar: las agencias de clasificación de riesgo pueden quitarle la triple A al país.

Creo firmemente que la Fed no se va a apresurar a subir los tipos de interés. Disminuirá la reserva de monedas extranjeras para pagar el saldo negativo de la balanza de pagos.

En conclusión, los Estados Unidos puede convertirse en un país populista latino.

Esto no son más que elucubraciones mías. Espero que no se cumplan.

PD: En otro artículo de El País titulado Las consecuencias económicas de Trump, se sigue creyendo que Trump no aplicará en su totalidad todo su programa económico.



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jueves, 10 de noviembre de 2016

Primeros cien días de Trump

9-11-16 - Clarín: ¿Cómo serán los primeros 100 días de gobierno de Donald Trump?

Algunas de las medidas que no he contemplado en otros enlaces anteriores:

  1. Levantar restricciones a la producción de combustibles fósiles.
  2. relanzar el oleoducto Keystone XL, detenido por Obama.
  3. suspender el pago de miles de millones de dólares a los programas de la ONU.
  4. "drenar el pantano" de la corrupción en Washington, imponiendo límites a los periodos de los legisladores, congelando la contratación federal y prohibiendo por cinco años a congresistas y trabajadores de la Casa Blanca convertirse en "lobbistas".
  5. Construirá el muro en la frontera con México que, según él, pagará el país del sur.
  6. Impondrá una pena mínima de dos años para cualquier inmigrante indocumentado que intente volver a entrar a Estados Unidos (se supone que ha sido expulsado antes).
  7. El republicano espera atraer mil millones de dólares en inversiones para infraestructuras en la próxima década a través de alianzas público-privadas y fuentes privadas, impulsadas por una baja impositiva. Esto es algo que ya se ha probado en todo el mundo antes con resultados muy desiguales. No es la gallina de los huevos de oro.
¿Cómo pagar por esas iniciativas? ¿Cuánto puede lograr? Muchos expertos dudan que efectivamente pueda lograr sus promesas, dice Clarín. La verdades que no hace falta ser un experto para hacer este pronóstico.
https://www.google.com.ar/search?tbm=nws&q=Trump&gws_rd=cr&ei=MIgkWICvGMaqwgTnkquoBQ

Peso mexicano baja mucho

Es lo que se suele decir "lueve sobre mojado". El peso mexicano ya había bajado un poco más del 15% desde enero hasta el martes pasado, pero el martes perdió un 13%, su peor desempeño desde la crisis de 2004, la crisis del tequila.

Apple y Trump

"Vamos a obligar a Apple a fabricar sus malditos ordenadores en casa", así es la receta económica de Trump.

El anterior enlace es un resumen bastante bueno de las medidas que piensa impulsar Trump.

La valoración mía de este plan se resume en una palabra: peronismo. O si os gusta más, populismo latinoamericano.

Con estas medidas, aumentará el déficit público, la inflación y el desempleo. Bueno, puede que al principio aumente el empleo, sobre todo por el ambicioso plan de infraestructuras. Pero una bajada de los impuestos y un aumento del gasto solo pueden servir para colapsar la economía y producir inflación.

Me aventuro a pronosticar lo siguiente:

  1. Primero, dos años de crecimiento económico y con una inflación creciente pero aún a unos niveles tolerables.
  2. Segundo, dos años más de una inflación desbordada que alcanzará los dos dígitos y que provocará primero estancamiento y, después, recesión. El desempleo irá al unísono: primero bajará y después subirá hasta superar con mucho los niveles de enero de 2017.
La incognita es lo que hará la Fed. ¿Subirá o bajará mantendrá los tipos de interés? En realidad apenas hay margen para bajarlos, apenas uno o dos cuartillos. Si la Fed se opone a la política económica trumpista (¿trumpnomics?), desatará la ira de Trump, el cual está (y lo va a estar durante un año como mínimo) en una luna de miel con su electorado.

En realidad esta entrada es la continuación de esta.

Programa economico de Trump

Hay una gran incertidumbre en el mundo económico sobre lo que hará Donald Trump. En realidad esto es así porque Trump no tiene un plan económico detallado, tan solo algunos puntos como bajar los impuestos a los ricos (*) y deportar a los trabajadores mexicanos ilegales de vuelta a su país, que son casi 11 o 12 millones (he oído ambas cifras, aunqueen concreto, Trump se refiere a los 2 millones de inmigrantes delincuentes). También va a subir los aranceles a los productos importados (dicen que un 30%), aumentar el gasto público, especialmente el militar. Obviamente, no va a firmar ni el TTP ni el TTIP, puntos en los que coincide con la izquierda o centro-izquierda. Estos son unos puntos básicos pero desconocemos si hay más cosas guardadas en el armario.

Una campaña electoral no es lugar para hacer debates económicos, pero esta ya pasó y ahora viene el momento de las definiciones. O si no vienen ahora, tendrán que venir después del 20 de enero de 2017, día de su asunción como 45 presidente de los EE UU.

Europa ya da por perdido el TTIP, que había levantado muchas críticas en Europa, al menos en Francia y Alemania. Aún así, el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, han pedido una cumbre con Estados Unidos. Em los despachos de Bruselas ya se daba por perdido el TTIP ante las reacciones negativas que el pacto con Canadá había levantado.

Por otra parte, Donald Trump dijo que se cargaría el Obamacare del aún todavía presidente, el plan de salud de Obama.

(*) Oficialmente, Trump nunca ha dicho que bajará los impuestos a los ricos, sino que los bajará a la clase media y a las pequeñas empresas. Ronald Reagan también dijo lo mismo, pero en realidad subió los impuestos a la clase media. Hay que acostumbrarse a la manera de hablar de los políticos. Es como leer entre líneas: cuando un político de derechas dice que bajará los impuestos a la clase media y a las PYMEs, tu debes interpretar que los bajará a los ricos y los subirá a la clase media y a los pobres.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Carta blanca para Trump

Trump tiene carta blanca para llevar su programa a la práctica sin ningún tipo de limitaciones, pues ambas Cámaras están a su favor. El Partido Republicano retiene el control del Senado, con 52 senadores republicanos y 48 demócratas. La Cámara de Representantes también está bajo el control de los republicanos.

Además puede nombrar a un miembro de la Corte Suprema, que será un conservador y mantendrá el caracter esencialmente derechista de esta institución.

Es decir, tiene carta blanca para hacer lo que desee, para cumplir sus promesas.

Ganó Donald Trump

Ganó Donald Trump. La mayoría de las encuestas aseguraban que no. Algunos medios hicieron una mezcla de las encuestas, una especie de compensación de unas con otras, y el resultado daba un 80% de probabilidades para Clinton y el 20% restante para el multimillonario. Pero la noche electoral fue implacable. Se esperaba una revitalización del voto latino que nunca se produjo. Y eso a pesar de que la mayoría de los hispanos en EE UU son de origen mejicano o nacidos en México.

No se ha hecho una investigación de las causas de la victoria de Trump pero ante las pocas encuestas que se han hecho, la gente asegura que ha votado por Trump porque quería un cambio.

Me parece que cambio van a tener, pero quizás no sea como ellos esperan, para bien, sino para mal.