Una de dos: o a Trump le está tomando el pelo la empresa de aire acondicionados Carrier, o él está engañando a los estadounidenses. Leamos estos dos reportajes periodísticos: Trump regresa al Medio Oeste con ayudas pero sin soluciones al declive y Bernie Sanders: Carrier just showed corporations how to beat Donald Trump. Otros artículos: How Donald Trump Sealed the Deal to Keep Carrier Jobs in the U.S. y Donald Trump’s deal for American jobs doesn’t look as good in the light of day.
Del último artículo: el presidente electo Donald Trump y su vice electo Mike Pence dirán hoy que convencieron a la Coporación Carrier de mantener 800 puestos de trabajo en los EE UU en lugar de trasladarlos a México, pero el acuerdo muestra cuánto las corporaciones tienen que forzar al presidente electo a elegir su oferta.
Otra manera de decirlo es que Carrier moverá 1.300 puestos de trabajo a México pero mantendrá 800 en EE UU. La idea original de la compañía era cerrar dos plantas en Indiana y trasladarlas a México. Allí podría pagar a los trabajadores $23 o menos por hora. La pérdida de ingresos potenciales se calcula en $67 millones, con una pérdida real en la economía de la zona de $108 millones.
Trump hizo de este tema una promesa central de su campaña y prometió que salvaría todos los puestos de trabajo. Ahora, después de hablar con la matriz de Carrier, United Technologies (UTC), mantendrán abierta una planta de fabricación de hornos, una verdadera victoria para los 800 trabajadores que mantienen sus puestos de trabajo, pero a costa de despedir a 600 trabajadores y cerrar una fábrica de electrónica donde trabajan 700 personas.
La parte más tangible del acuerdo es un conjunto, que aún no se ha hecho público, de exenciones fiscales para la compañía negociado por Pence, el vice de Trump que todavía es el gobernador de Indiana. Este hecho pone en duda este acuerdo ante la opinión pública, pues Pence igual pudo cerrar este acuerdo antes de las elecciones. Aparte de todo esto, esta maniobra es un movimiento clásico de los líderes estatales cuando las empresas tratan de abandonar un estado: echarles dinero. Y esto envía un mensaje a cualquier compañía: amenaza con abandonar el estado y te pagarán dinero. El Wall Street Journal asegura informa que los incentivos fiscales serán de $7 millones de 10 años, o alrededor de $8.750 por trabajador. Es obvio que esto no va a compensar el ahorro de costes que implica la mudanza a México, pero hay otros factores a considerar.
La empresa madre, UTC, tiene otras plantas industriales, que fundamentalmente se dedican a fabricar motores y otras partes de aviones, y que gana miles de millones anuales con estas operaciones con el gobierno federal. Los funcionarios de Indiana han especulado con que la compañía acepta una pérdida pequeña en Carrier con el objetivo de proteger sus mayores beneficios que obtiene cada año con el gobierno federal. El sistema ad-hoc de Trump promete un capitalismo de compinchados y amiguetes.
Pero en última instancia, un millar de puestos de trabajo es menos que el 1% de los puestos de trabajo que la economía estadounidense creó en el último mes. Aún así, la esperanza es que con esta política, las compañías decidan crear puestos de trabajo en los EE UU. El miedo es que tomen el dinero y salgan corriendo.
Para joder más al proteccionista de Trump, Carrier comunicó a los medios de comunicación que "este acuerdo no disminuye nuestra fe en el libre comercio y en que las fuerzas de globalización continuarán necesitando la competitividad de los EE UU y de los trabajadores estadounidenses de mudarse al extranjero."
Recordemos que Trump ha prometido disminuir la tasa impositiva del 35 al 15%, así como crear una tasa especialmente baja de repatriación de capitales para animar a las compañías que han aplazado los impuestos. Trump espera que estas políticas aumentarán las inversiones de las empresas en su país, y crear puestos de trabajo.
Del último artículo: el presidente electo Donald Trump y su vice electo Mike Pence dirán hoy que convencieron a la Coporación Carrier de mantener 800 puestos de trabajo en los EE UU en lugar de trasladarlos a México, pero el acuerdo muestra cuánto las corporaciones tienen que forzar al presidente electo a elegir su oferta.
Otra manera de decirlo es que Carrier moverá 1.300 puestos de trabajo a México pero mantendrá 800 en EE UU. La idea original de la compañía era cerrar dos plantas en Indiana y trasladarlas a México. Allí podría pagar a los trabajadores $23 o menos por hora. La pérdida de ingresos potenciales se calcula en $67 millones, con una pérdida real en la economía de la zona de $108 millones.
Trump hizo de este tema una promesa central de su campaña y prometió que salvaría todos los puestos de trabajo. Ahora, después de hablar con la matriz de Carrier, United Technologies (UTC), mantendrán abierta una planta de fabricación de hornos, una verdadera victoria para los 800 trabajadores que mantienen sus puestos de trabajo, pero a costa de despedir a 600 trabajadores y cerrar una fábrica de electrónica donde trabajan 700 personas.
La parte más tangible del acuerdo es un conjunto, que aún no se ha hecho público, de exenciones fiscales para la compañía negociado por Pence, el vice de Trump que todavía es el gobernador de Indiana. Este hecho pone en duda este acuerdo ante la opinión pública, pues Pence igual pudo cerrar este acuerdo antes de las elecciones. Aparte de todo esto, esta maniobra es un movimiento clásico de los líderes estatales cuando las empresas tratan de abandonar un estado: echarles dinero. Y esto envía un mensaje a cualquier compañía: amenaza con abandonar el estado y te pagarán dinero. El Wall Street Journal asegura informa que los incentivos fiscales serán de $7 millones de 10 años, o alrededor de $8.750 por trabajador. Es obvio que esto no va a compensar el ahorro de costes que implica la mudanza a México, pero hay otros factores a considerar.
La empresa madre, UTC, tiene otras plantas industriales, que fundamentalmente se dedican a fabricar motores y otras partes de aviones, y que gana miles de millones anuales con estas operaciones con el gobierno federal. Los funcionarios de Indiana han especulado con que la compañía acepta una pérdida pequeña en Carrier con el objetivo de proteger sus mayores beneficios que obtiene cada año con el gobierno federal. El sistema ad-hoc de Trump promete un capitalismo de compinchados y amiguetes.
Pero en última instancia, un millar de puestos de trabajo es menos que el 1% de los puestos de trabajo que la economía estadounidense creó en el último mes. Aún así, la esperanza es que con esta política, las compañías decidan crear puestos de trabajo en los EE UU. El miedo es que tomen el dinero y salgan corriendo.
Para joder más al proteccionista de Trump, Carrier comunicó a los medios de comunicación que "este acuerdo no disminuye nuestra fe en el libre comercio y en que las fuerzas de globalización continuarán necesitando la competitividad de los EE UU y de los trabajadores estadounidenses de mudarse al extranjero."
Recordemos que Trump ha prometido disminuir la tasa impositiva del 35 al 15%, así como crear una tasa especialmente baja de repatriación de capitales para animar a las compañías que han aplazado los impuestos. Trump espera que estas políticas aumentarán las inversiones de las empresas en su país, y crear puestos de trabajo.
Postdata: yo sabía que Paul Krugman iba a publicar algo sobre el tema, y aporta algunos puntos de vista nuevos. Pero antes un comentario mío.
COMENTARIO: Donald Trump parecía muy amenazador (sustituya muy por un poco si muy le parece exagerado) con las empresas que cerraran plantas en EE UU para transferirlas a otros países como México, y a la vez muy condescendiente con las empresas que inviertan en EE UU y creen puestos de trabajo, así como con las empresas estadounidenses que, después de años de invertir en el extranjero, cierren sus plantas allá y reabran las que tienen en EE UU. Pero resulta que a un mes y 20 días de asumir su cargo, pacta con una empresa que amenazó con trasladar una planta a México subvencionándola para que se quede. Este hecho, más otras promesas de campaña de las que ya ha renegado, como perseguir judicialmente a Hillary Clinton si ganaba, o construir un muro excelente con México (ya ha dicho que en algunos sitios será una valla) da una imagen de Trump no como un vaquero o un sherif de las películas del oeste que no huye ante el peligro por muy fuerte que sea este, sino la de un chulo de putas que amenaza para imponerse a los demás y a la hora de la batalla, sale corriendo.
Volviendo al tema, es ridículo que Trump haya dedicado un solo segundo a este tema, excepto por la popularidad que le proporciona, por la poca importancia que tienen 800 puestos de trabajo en el conjunto de la economía con 145 millones de trabajadores. Cada día en EE UU 145.000 trabajadores pierden su empleo. Es como una gota de agua en un océano. Y a esa gota de agua los medios de comunicación masivos (la mayoría apoyan a los republicanos) le dan una importancia exagerada, con horas y horas de cobertura como si se tratara de un gran acontecimiento.
Lo segundo a destacar es que esto ya no es un capitalismo de amigos, sino un mero capitalismo proteccionista. No solo en el significado más usual de la palabra (proteccionismo vs. librecambismo), sino en usar los recursos del estado para subvencionar a las empresas propiedad de gente de su clase social por no portarse mal.
En palabras de Krugman, "estamos viendo lo que bien podría ser el principio del gobierno de una república bananera".
Krugman pone el enlace a un artículo de Larry Summers titulado: El acuerdo Trump - Carrier puede dañar permanentemente el capitalismo americano. Perlo lo analizaré en otra entrada de este blog.
Lo segundo a destacar es que esto ya no es un capitalismo de amigos, sino un mero capitalismo proteccionista. No solo en el significado más usual de la palabra (proteccionismo vs. librecambismo), sino en usar los recursos del estado para subvencionar a las empresas propiedad de gente de su clase social por no portarse mal.
En palabras de Krugman, "estamos viendo lo que bien podría ser el principio del gobierno de una república bananera".
Krugman pone el enlace a un artículo de Larry Summers titulado: El acuerdo Trump - Carrier puede dañar permanentemente el capitalismo americano. Perlo lo analizaré en otra entrada de este blog.
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